Entre 1993 y 1995 una novela de radio fue lanzada al aire en Tanzania, África, teniendo como tema central la contaminación por SIDA, una tragedia en el país. La producción fue montada por científicos y estudiosos, con el objetivo de orientar a los oyentes para protegerse contra la enfermedad. El resultado (científicamente obtenido): un cuarto de la población en el área cubierta por la novela mudó su comportamiento, reduciendo drásticamente la contaminación por el VIH. En apenas dos años, una radionovela cambió los pensamientos, las percepciones y emociones de las personas...
Esta historia me vino a la mente cuando participé en el evento sobre una investigación llamada Valores Brasil. En julio de 2010, 2,544 brasileños eligieron de un conjunto de 54 valores positivos y negativos “los 10 más representativos sobre cómo Brasil opera hoy”. Resultado (en orden de importancia): Corrupción, Pobreza, Crimen/Violencia, Desempleo, Analfabetismo, Polución Ambiental, Burocracia, Agresividad, Incertidumbre sobre el futuro y Desperdicio de Recursos.
¡Caramba, no apareció ningún valor! ¡Sólo desvalores! ¿Sorprendido? Pues yo no.
En mis conferencias uso una definición que aprendí con Jaime Troiano: “marca es el conjunto organizado de percepciones y de sentimientos que identifican una empresa, sus productos y servicios y los diferencian de sus eventuales competidores“. Pues bien, la investigación de Valores presentó el “conjunto organizado de percepciones y sentimientos que identifican al Brasil...”.
El debate que sucedió a la presentación de los resultados de la investigación estuvo prácticamente todo enfocado en la cuestión educacional. Lancé una pregunta: ¿Cuál es el papel de la media (radio, televisión y cine dramaturgo y de entretenimiento, prensa escrita, propaganda etc.), en la construcción de esta percepción de país fracasado? Uno de los polemistas, Eduardo Giannetti da Fonseca, dijo que la media no tiene ese poder...
¿No? Hace por lo menos 40 años nuestros telenoticieros y radioperiódicos, diarios, revistas y especialmente el cine, restriegan en nuestras caras los basureros de Brasil. En un país donde la mayoría de la población, con educación deficiente, tiene en la televisión su única ventana al mundo, no es difícil entender como se construye la percepción de (des)valores que la investigación presentó. Especialmente cuando la realidad muestra que las tragedias diarias verdaderamente existen y quien debería luchar contra ellas, poco hace.
Si la novelita de radio cambió la realidad de ese país africano en dos años, ¿Qué es capaz de hacer un lavado cerebral de 40 años?
Brasil es una gran cocina. En ella existe un basurero. Pero Brasil no es sólo el basurero. La relación de valores que la investigación presentó como representativos de Brasil, no es obra del azar. Ha sido pacientemente construida a lo largo de por lo menos dos generaciones.
Eso es lo que yo llamo burrada.
Luciano Pires
Traducido al castellano por Walter Casas (waic22@yahoo.com)
Percepción de (des)valor
- Sex, 01 de Abril de 2011 00:21
- Luciano Pires
- Acessos: 1348
