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Los torcidos y los derechos

Desarmen sí. Pero desarmen ya. Desarmen a los locos. Desarmen a los desequilibrados. A los irresponsables. A los inconsecuentes. A los inmaduros. A los ignorantes. A los bandidos. A los deshonestos. A los terroristas. A los anarquistas. A los secuestradores. A los brutos. A los inmorales. A los amorales. A los salvajes. A los depresivos. A los neurasténicos. A los malos. A los ebrios. A los alucinados. A los amargados. A los malhumorados. A los vengativos. A los desesperados. A los estúpidos. A los idiotas. A los violentos. A los sin conciencia. A los ladrones. A los asesinos. A los sádicos. A los indignos. A los fanáticos uniformados. A los pobres de espíritu. A los esquizofrénicos... A los torcidos.



Empleen todos los voluntarios, toda la energía, toda la media y todo el dinero en los procesos para separar a los torcidos de los derechos. 


Pero no desarmen sólo a los derechos.

Yo soy derecho.


Soy pacífico, muy equilibrado. Huyo de los líos y provocaciones. Respeto la Ley. Jamás optaría por el enfrentamiento físico, a no ser en defensa de mi familia. Y a esa hora, dependiendo del oponente, quiero tener un arma. Y, si fuera un bandido, quiero un arma de fuego. ¿Conseguiría disparar? Depende de la amenaza. Pero con el arma en las manos yo tendría garras y dientes. Le gruñiría al predador, que pensaría dos veces antes de atacar, talvez prefiriendo buscar un animal indefenso, un cachorro, que no oponga resistencia.

Sin embargo, quiero que sea prohibido que civiles anden armados por las calles. Quiero que el proceso para comprar un arma y registrarla, sea tan difícil como abrir una empresa. Quiero que periódicamente deba ser hecho un nuevo registro. Quiero que el registro cueste caro. Quiero una dura fiscalización de las tiendas que venden armas. Quiero exámenes psicológicos, psicotécnicos, físicos, antropológicos, sociológicos y todos los “lógicos” para quien quiera comprar armas. Quiero que quien no cumpla la ley, sea ejemplarmente punido. Quiero que el gobierno haga su parte en el combate al contrabando y a los bandidos. Quiero policía armada, preparada y ostensiva. Quiero que la justicia acabe con la impunidad. Quiero que la media se dedique al asunto con el mismo énfasis con el que cubre el matrimonio del jugador pelotero.

Pero también quiero libertad para tener mi propia arma, guardada con toda seguridad en casa, bajo mi entera y total responsabilidad. Pues yo soy derecho.

Quiero un tratamiento diferente al de los torcidos. Quiero libertad para tener garras y dientes que se opongan a los predadores. Quiero poder gruñir en vez de maullar. Respeto a quienes quieren desarmar a los torcidos y a los derechos. Pero, primero, a los torcidos.



Por eso votaré en contra del desarme. Contra ese que se está cocinando ahora.



Sao Paulo, 22 de setiembre de 2005


Luciano Pires, el redundante

Traducido al castellano por Walter Casas (waic22@yahoo.com)
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