Escribí en 2005 un texto llamado “Los Precioanuros” sobre el peligro que el occidente corre al desmantelar sus parques industriales y entregarle a China la actividad de fabricar productos. Asumiendo el control total sobre la fabricación de ítems estratégicos, China elevará los precios, provocando una “crisis de manufactura”, equivalente a la crisis del petróleo de los años 70. Esa no es una estrategia comercial, sino de poder. Y en mis conferencias las personas preguntan: “¿Y entonces? ¿Cuál será el futuro?”. Mi respuesta:
- La Revolución del iPad. China caerá cuando cada chino piense que tiene derecho a un iPad.
Ese día, los 20 burócratas que tiranizan el país no resistirán a los miles de millones de indignados dispersos por las calles. Y entonces, obligada a proporcionar al pueblo acceso al confort material y a la libertad de elección, la China capitalista verá subir sus costos hasta el nivel real de competitividad y se verá obligada a participar en el juego comercial global en condiciones de igualdad con los demás países.
Que quede claro: el “iPad” de mi comentario no representa el “tablet” de la Apple, sino el confort tecnológico y la libertad individual comunes a occidente y que los chinos desconocen.
Para entender lo que puede venir a ser la Revolución del iPad, observemos al Japón. Empeñado en recuperarse de la destrucción de la II Guerra, a partir de los años 70 Japón se transformó en la segunda mayor economía del planeta, gracias a una cultura que combinaba disciplina férrea con dedicación total al trabajo, inclusive a costo de la pérdida completa de la individualidad. Cuando a partir de los años 90 una nueva generación llegó a la madurez, compuesta por jóvenes japoneses que estudiaron fuera y/o tomaron contacto con el confort de la sociedad de consumo occidental, la cosa cambió. Fue la “Revolución del iPad” japonesa: quiero ganar más, quiero vivir mejor, quiero entretenimiento, quiero libertad para expresarme, quiero tener mi propia identidad. ¡Quero tener la libertad para optar!
Y la casi militar sociedad japonesa implosionó. El Japón se estancó. Claro que otros factores tuvieron peso, pero tengo total certeza de que el choque cultural de aquella “Revolución del iPad” desempeñó un papel fundamental en la interrupción del crecimiento vertiginoso del Japón.
Respetando las proporciones y diferencias sociales y de contextos, con China sucederá la misma cosa: cada chino va a querer su parte de confort.
Y es allí que entran las tales redes sociales. Ellas muestran “los iPads” a gente que nunca los vio, dejando explícito que existe otro mundo posible. Libre. Y despiertan en los jóvenes la sed de cambio...
Los recientes acontecimientos en Egipto, Libia y en otros países del medio oriente se originan en parte en la “Revolución del iPad”, que es irreversible. Sólo puede ser postergada a costa de sangre, lo que los burócratas chinos ciertamente intentarán hacer. Pero una actitud de esas es insostenible en el mundo de hoy.
Quien conoce la historia sabe que grupos ideológicos manipulan la sed de cambio de las juventudes para promover el tal “mundo posible”, aquel que mata en el presente para mejorar la vida en un futuro que nunca llega. El riesgo del nacimiento de dictaduras extremistas peores que las que están cayendo es muy grande. Excepto en la China donde, en términos de libertades individuales, “pior delo que tá no pué quedá”, como diría aquel ilustrísimo integrante de la Comisión de Educación y Cultura de nuestra Cámara de Diputados, el ex payaso Tiririca.
Voy a esperar para verlo. Oyendo mi iPod, mientras sueño con mi iPad.
Luciano Pires
Traducido al castellano por Walter Casas (waic22@yahoo.com)
Clique e recomende
La revolución del iPad
- Sex, 04 de Março de 2011 13:14
- Luciano Pires
- Acessos: 1340
