Asistí a una cena en homenaje a un colega que estaba jubilándose después de dirigir por años una empresa que hacía parte del grupo económico en el que trabajé durante 26 años. Una invitación irresistible: ir a Porto Alegre exclusivamente para reencontrarme con amigos queridos a los que no veía hace ya buen tiempo. Imaginé que seria una cena para una decena de personas ¡Y me deparé con una centena!
Fui recibido por una profusión de sonrisas Y abrazos, cabellos blancos, barrigas y trazos envejecidos, pero el calor humano de siempre. Cuando entré al salón comedor fui encaminado hacia una mesa reservada.La mesa de la guardia vieja.
Estuve entretenido en amena conversación Y cuando el evento se inició, varias referencias fueron hechas a la mesa donde yo me encontraba, a la guardia vieja. Todos con más de 60 años. Yo era el benjamín, con mis 55. Sumamos el tiempo de experiencia profesional de cada uno ¡Y resultó en unos 500 años!
Guardia vieja...
Ya perdí la cuenta en cuantos eventos participé a lo largo de mi carrera, siempre con una mesa para la guardia vieja, la que yo observaba con curiosidad. Ahora era mi turno. Miré a aquella juventud toda ella observándonos. Y sentí una sensación extraña, mezcla de angustia y perplejidad.
“Guardia vieja”… fue una bofetada.
Mientras yo visionaba el vídeo que homenajeaba al colega que dejaba la empresa, mi propia carrera pasaba ante mis ojos. Remembré la ansiedad con la que, a los 26 años de edad, me esmeré en la elaboración de mi “curriculum vitae” para intentar un empleo en una multinacional, ¡30 años atrás! Entonces vino a mi mente Rubén Alves, siempre él, que un día escribió:
“Un curriculum vitae es una enumeración de los lugares por donde uno pasó, en la correría de la vida. Las cosas que él registra no existen más. Lo que es pasado está muerto. Así, en mi homepage, al contrario de un curriculum vitae yo escribí curriculum mortis, porque yo no soy mi pasado. Yo soy el de ahora”. En aquel momento cambié mi actitud. Para mí, aquella dejó de ser la mesa de la guardia vieja para ser la mesa donde se encontraban viejos amigos llenos de planes, sueños Y con energía para conseguir realizarlos.
Todo lo que hice en mi carrera sirvió para construir mi historia, para definir quien soy y de lo que soy capaz. Soy grato a aquellos que me homenajean por mi pasado, que reconocen mi contribución, a los que valorizan el tiempo que permanecieron a mi lado, a los que creen que aprendieron algo conmigo.
Pero eso ya pasó. No existe más. Lo que importa ahora es lo que yo haré mañana.
Esperen por mí.
Luciano Pires
Traducido al castellano por Walter Casas (waic22@yahoo.com)
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La guardia vieja
- Sex, 20 de Maio de 2011 13:13
- Luciano Pires
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