Café Brasil

Sexta,18 Maio 2012

Atualizado em02:10:22 PM GMT

Tamanho da letra

Estilo do menu

Ajustes

El síndrome del consenso

El telenoticiario brasileño Jornal Nacional tuvo en 2010 el menor índice de audiencia de los últimos diez años. Explicaciones ideológicas vendrán, pero no voy aquí a concentrarme en el tenor político e ideológico del programa. ¿Entendieron señores patrulleros? No voy a tratar aquí sobre contenido político e ideológico. Trataré sobre cuestiones formales con base en lo que aprendí como conferencista: faltan errores en el JN. Me explico.

El JN es un telenoticiario extremadamente pulido desde el punto de vista estético. Soberbio. Reúne algunos de los mejores y más experimentados periodistas brasileños. Es evidente que cada fracción de segundo está controlada. Tiempo atrás el editor jefe y presentador William Bonner fue acusado de llamar a los telespectadores del programa "Homeros Simpsons", en alusión al sujeto mediocre que es el personaje del dibujo animado. Fue un escándalo, Bonner se esmeró en esgrimir las palabras intentando decir que no fue lo que realmente quiso decir, pero nosotros sabemos que fue así. Y allí tenemos la pista para entender la caída del JN: el “Síndrome del Consenso”.

El Síndrome del Consenso es una enfermedad que acomete a quienes quieren audiencia caballar (asnal debería ser el término): que tiene que agradar a tirios y troyanos, que tiene que hablarle al indio de selva adentro, a doña María la del barrio y al ejecutivo de la avenida Metropolitana. Entonces, no puede ser muy erudito. Ni demasiado popular. Quitándole la sal, la pimienta... el condimento. Nivelándose hasta transformarse en algo parecido a la leche desnatada: aguada, sin gusto, sin ninguna gracia. Sonrisas irónicas, expresiones de miedo, angustia, rabia o indignación de parte de los presentadores están prohibidas por causa de los patrulleros. Comentarios personales, ni hablar... 

Y así vamos viendo una cosa cada vez más perfecta. Y menos humana.

El surgimiento en 2010 de Tiago Leifert, el joven que revolucionó el estilo de presentar el programa deportivo Globo Esporte, parece que no le enseñó nada a la Globo. Muy diferente de los “correctitos” que lo precedieron, Tiago llevó al aire el espíritu de un muchachón - divertido, bonachón e irreverente. Imprevisible. Enorme éxito. El mismo éxito que tuvo el equipo de ‘Pánico en la TV’ cuando llenó la pantalla con gente políticamente incorrecta. ‘CQC’ avanzó en la misma línea. Y si retrocedemos en el tiempo, ‘Chacrinha’ era así. Faustão en ‘Perdidos en la Noche’ también lo era. Cuando surgió ‘Ratinho’ era así mismo. Todos excesivos, maldicientes, críticos, nada preocupados por estar en la pantalla, siendo amados u odiados, pero provocando e indignando.

No creo necesario llegar a extremos, pero ¡Me encantaría ver a alguien de carne y hueso, que orine y defeque, presentando el JN! Alguien que ríe, llora y se indigna. ¡Alguien que se equivoque! Que transmita la vibración del mundo real. Estoy cansado de ese bando de lindos robots desprovistos de sentimientos.

Así es... Pero un ser humano con libertad para derramar lágrimas o demostrar ironía en el comando del telenoticiario más importante de Brasil agregaría una carga de inestabilidad e imprevisibilidad imposible de ser aceptadas por los patrulleros de turno. Dentro y fuera de la Globo. 

Por eso no hallé novedad cuando supe que el JN perdió uno de cada cuatro de sus telespectadores en los últimos diez años.

El JN no tolera errores. Y quien no yerra, no es humano.

Luciano Pires

PD: Por favor, NO envíe e-mails comentando el posicionamiento ideológico del JN. Ese no es el tema de este texto.

Traducido al castellano por Walter Casas (waic22@yahoo.com)

Clique e recomende

Compartilhe

Recomendação

Gostou dessa página e quer recomendá-la para alguém?
Clique e recomende
Você está em: Artigos Artículos en Español El síndrome del consenso