Café Brasil

Sexta,18 Maio 2012

Atualizado em02:10:22 PM GMT

Tamanho da letra

Estilo do menu

Ajustes

¿El impulso o el incentivo?

En el intervalo de una conferencia, al asistir al acto de posesión del Diputado Everardo Oliveira da Silva, ex payaso Tiririca, me pregunté ¿Qué es lo que conduce un artista a seguir la carrera política?

Para reflexionar al respecto partiré de dos crímenes recientes: el del futbolista acusado de mandar matar a su amante, haciendo desaparecer el cuerpo, y el del abogado acusado de ahogar a su ex enamorada en una represa. La cosa más importante a ser identificada para solucionar tales crímenes es simple: la motivación. Encontrada la motivación, la solución aparece. En el caso del arquero Bruno, la motivación fueron las amenazas de la víctima de contar lo que sabía. En el crimen contra la abogada, la motivación no está clara y el sospechoso continúa libre.

Todo lo que hacemos (bueno, casi todo), lo hacemos por algún motivo, así lo da a entender el viejo y anónimo adagio que reza: “Quita la causa y quitarás el pecado”
Existen varias definiciones para “motivación”. He aquí una de la que gusto mucho: motivación es el proceso físico y psicológico que nos impulsa en dirección a un objetivo definido. Por lo tanto, motivación es un proceso, una sumatoria de fuerzas. Si la motivación viene de dentro, es impulso. Venida de fuera, es incentivo.

Por ejemplo, digamos que usted es un hombre heterosexual, esa cosa tan fuera de moda. Su necesidad de sexo (de dentro hacia afuera) es el impulso que lo lleva a salir para “ligar” en la noche. Y la visión (de fuera hacia adentro) de una cimbreante mujer en la pista de danza de la bohemia es el incentivo para que usted intente abordarla. Es la suma del impulso con el incentivo lo que motiva la acción. Si la única “chica” que usted encuentra en la velada fuera un travestido, el impulso tendrá que ser muy fuerte para complementar el débil incentivo. A no ser que usted sea aficionado a ello, claro... Y la recíproca es verdadera. Una mujer maravillosamente sexy es el incentivo capaz de encender un apagado impulso.

Bien, pero ese es tema para psicólogos. Lo que deseo aquí es reflexionar sobre la motivación que lleva alguien a elegir la carrera de político.

Pensando en el impulso (de dentro hacia afuera) concluí que puede ser la voluntad de hacer el bien a sus semejantes, de contribuir como ciudadano. Puede ser la necesidad de impedir que bandidos tomen cuenta de los bienes públicos; la voluntad de contribuir al progreso del país. Muy bueno ¿verdad?

Pero al reflexionar sobre el incentivo (de fuera hacia adentro), me llevé un susto: ganar mucho dinero fácil; tener todo tipo de privilegios; ser lisonjeado como autoridad; conseguir jubilación con poco tiempo de servicio; mejorar la vida de sus parientes; faltar al trabajo sin problemas...

Así pues ¡Está claro! ¿No viene el incentivo de fuera hacia adentro, de las cosas y ejemplos que veo? Entonces...

Estoy aquí pensando. ¿Qué habrá sido lo más fuerte para el Diputado Tiririca y para la mayoría de sus colegas?

¿El impulso o el incentivo?

Luciano Pires


Traducido al castellano por Walter Casas (waic22@yahoo.com)
Clique e recomende

Compartilhe

Recomendação

Gostou dessa página e quer recomendá-la para alguém?
Clique e recomende
Você está em: Artigos Artículos en Español ¿El impulso o el incentivo?